Antaño, por referencia a las pilastras que realzan sus fachadas, llevaba el nombre de Trianón de mármol. Este palacio se construyó con un peristilo que permitía comunicar la Corte con los jardines, y enmarcar el Palacio en la naturaleza. Esta fue la idea maestra de este nuevo edificio. Impropiamente llamado peristilo -pero esta denominación data de la época de Luis XIV-, este pórtico que se abre en el centro del edificio le confiere al Gran Trianón la transparencia a la que debe su originalidad, y que permite pasar del patio a los jardines de forma imperceptible.
En 1810, Napoleón hizo acristalar el peristilo por ambos lados para facilitar la comunicación entre su aposento y el de la Emperatriz. En este vestíbulo, acondicionado tal como se ha descrito, fue donde el Mariscal Bazaine fue juzgado, de octubre a diciembre de 1873, por un tribunal militar presidido por el Duque de Aumale. Las cristaleras se eliminaron en 1910.