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La Galería de los Espejos

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La Galería de los Espejos

La Gran Galería, tal como se la conocía en el siglo XVII, servía diariamente de lugar de paso, de espera y de encuentros, y era frecuentada por los cortesanos y el público de visitantes.

Tras la victoria sobre las tres potencias aliadas, representadas en el Salón de la Guerra, la galería exalta a lo largo de sus setenta y tres metros el éxito político, económico y artístico de Francia. éxito político: las treinta composiciones de la bóveda pintada por Le Brun ilustran la gloriosa historia de Luis XIV durante los dieciocho primeros años de su gobierno personal, desde 1661 hasta la Paz de Nimega. De este modo, victorias militares y diplomáticas así como reformas para la reorganización del reino se tratan aquí en forma de alegorías al estilo antiguo. Prosperidad económica: por sus dimensiones y su número, los trescientos cincuenta y siete espejos que adornan las diecisiete arcadas situadas frente a las ventanas demuestran que la nueva manufactura francesa de espejos es capaz de arrebatarle a Venecia el monopolio de los espejos, por aquel entonces objetos de gran lujo. éxito artístico: las pilastras de mármol de Rance están ornadas de capiteles de bronce dorado siguiendo un nuevo modelo denominado "del orden francés"; creado por Le Brun a petición de Colbert. éste presenta emblemas nacionales: una flor de lis coronada por el sol real entre dos gallos franceses.

La Gran Galería servía diariamente de lugar de paso, de espera y de encuentros, y la frecuentaban los cortesanos y el público de visitantes. ésta sólo fue muy excepcionalmente escenario de ceremonias, cuando los soberanos querían hacer ostentación del mayor esplendor en recepciones diplomáticas o diversiones (bailes o juegos) ofrecidas con motivo de matrimonios principescos. El trono se instalaba entonces en un estrado situado en el extremo de la Galería, del lado del Salón de la Paz, cuya arcada estaba cerrada. Sin embargo, la escenificación del poder raras veces alcanzó tal grado de ostentación: así, el Dogo de Génova en 1685 y los embajadores de Siam (1686), de Persia (1715), del Imperio Otomano (1742) tuvieron que atravesar toda la Galería, bajo la atenta mirada de la Corte, agolpada a cada lado en gradas. Aquí también se celebraron los esponsales del Duque de Borgoña, nieto de Luis XIX en 1697, del hijo de Luis XV en 1745 y por último, el baile de disfraces con motivo del matrimonio de María Antonieta y del Delfín, futuro Luis XVI, en mayo de 1770... Aquí también se firmó el 28 de junio de 1919 el Tratado de Versalles, que ponía punto final a la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, los presidentes de la República siguen recibiendo en ella a invitados oficiales de Francia.

La Galería de los Espejos se restauró en 2007 gracias al mecenazgo de competencias de la Sociedad Vinci, Gran Mecenas del Ministerio de Cultura y Comunicación.

Galería de los espejos Catálogo iconográfico

Descubra las pinturas de la Gran Galería (sitio en francés)

Catálogo iconográfico