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La historiaPersonajes de la Corte

Luis XIV

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Un monarca por derecho divino

Luis XIV escogió el sol como emblema. El sol representa a Apolo, dios de la paz y de las artes; también es el astro que da vida a todas las cosas, que es la regularidad en sí misma, que sale y se pone. A imagen del dios, Luis XIV, héroe guerrero, trae la paz, protege las artes y es el dispensador de todas las gracias. Con la regularidad de su trabajo, sus levers y couchers públicos, marca el parecido, inscrito en la piedra. En toda la decoración de Versalles se mezclan las representaciones y los atributos del dios (laureles, lira, trípode) con los retratos y emblemas reales.

El régimen absolutista
El monarca reside en el cuerpo central del Palacio, en el primer piso, en el que se le han reservado tres aposentos. El Rey impone en la Corte la Etiqueta, reglas de prelación a las que debe someterse la nobleza. Desde Versalles, Luis XIV dirige un Estado centralizado y absolutista que ha construido en torno a su persona. Con Colbert, dirige la reorganización administrativa y financiera del reino, así como el desarrollo del comercio y de las manufacturas. Con Louvois, reforma el ejército y acumula victorias militares. Monarca de derecho divino, el Rey es el lugarteniente de Dios en la tierra. En su coronación se compromete a defender la fe católica. Para hacer honor a su juramento y preservar la unidad religiosa del reino, inicia la lucha contra los jansenistas de Port-Royal y las persecuciones contra los protestantes. Las conversiones forzadas, la emigración de doscientos mil de ellos, hacen que suprima el edicto de tolerancia: el Edicto de Nantes de 1685 es revocado.


Debilitado por 72 años de reinado, Luis XIV muere el 1 de septiembre de 1715 y es enterrado en la basílica de Saint-Denis. Luis XIV lega su trono a su biznieto Luis XV, que por aquel entonces tenía 5 años. Luis XIV será el hombre del siglo XVII, símbolo de los fastos de Versalles y de la proyección de Francia.