Su mecenazgo se ejerce con los científicos y los ingenieros. Colecciona los objetos de relojería y de precisión. Los geógrafos del Rey, asociados a astrónomos, trabajan en la cartografía del país. El soberano incentiva las expediciones marítimas e incita a las misiones científicas a traer plantas de países lejanos. En el Jardín del Rey, en París, y en el Jardín botánico de Trianón, hace que se aplique la clasificación de plantas propuesta por el botanista sueco Linné. Las primeras investigaciones sobre la electricidad interesan a Luis XV. En 1746, en Versalles, el abad Nollet realiza ante el Rey el experimento de la botella Leyde que permite obtener descargas eléctricas.