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La historiaPersonajes de la Corte

María Leszczinska

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Reina de Francia (1703-1768)

Hija del rey destronado de Polonia, María Leszczinska se casa con Luis XV en 1725 por iniciativa del Duque de Borbón. Apartada de los negocios y poco considerada por la Corte, la reina se dedica al convento que funda en Versalles para la instrucción de las jóvenes pobres. La reina velará por la educación moral y religiosa del Delfín, su hijo, hasta su fallecimiento en 1768.

Con un carácter a la vez jovial y serio, muy cultivado, sabe desempeñar su papel de Reina con dignidad y se ciñe al cumplimiento de una "Etiqueta", de unas reglas de prelación tan rigurosas como las del reinado de Luis XIV. María Leszczinska fue escogida en 1725 para desposar a Luis XV, al principio prometido a la infanta de España. Al ser ésta considerada demasiado joven para tener descendencia, se prefirió a la Princesa de Polonia, 7 años mayor que el Rey.

En 1726, al intentar apoyar al Duque de Borbón, por aquel entonces Primer Ministro y artífice de su matrimonio, María se labra la enemistad del Cardenal de Fleury que tenía una gran influencia sobre el Rey. A partir de entonces se mantiene al margen de cualquier asunto y no desempeña ningún papel político. Arrinconada poco a poco por Luis XV, que prefiere a sus amantes, se dedica a la devoción y toma bajo su protección a numerosas obras caritativas que contribuyen especialmente a difundir el culto del Sagrado Corazón. No obstante, el Rey sigue sintiendo cariño por su esposa, que preocupada por la instrucción de las jóvenes de clase humilde, funda en la ciudad de Versalles el Convento de la Reina, convertido en un instituto cuyos edificios son construidos por el arquitecto de Lorena Richard Mique. Amante de la buena mesa y dotada de un gran sentido del humor, a María le gusta buscar refugio en el círculo íntimo de sus amigos. A María le gusta la lectura, el dibujo y la música, y organiza conciertos en el Salón de la Paz, contribuyendo a mantener la vida musical de la Corte.

De carácter poco maternal, ve sobre todo a sus numerosos hijos durante las ceremonias programadas en sus jornadas. Mesdames, sus hijas, lamentarán a veces su frialdad y su actitud distante, a diferencia de Luis XV, al que consideran un padre más atento y afectuoso. No obstante, María se preocupa por la educación moral y religiosa de su hijo, el Delfín Luis-Fernando, que muere prematuramente en 1765. María muere unos años más tarde, en 1768.