Al comienzo de la Revolución, Luis XVI se sitúa a la cabeza del movimiento reformista. Pero su naturaleza indecisa hace que dude en ratificar los textos que proclaman la abolición de los privilegios y la declaración de los Derechos Humanos, establecidos poco tiempo después de la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789. El 5 de octubre de 1789, el pueblo invade Versalles y exige que la familia real resida, a partir de ese momento, en París. El Rey es conducido a las Tullerías antes de intentar huir en junio de 1790. Es detenido en Varennes y llevado de nuevo a París. En 1792, es juzgado por los revolucionarios. La monarquía cae y da lugar a "El Año I de la República Francesa". Luis XVI, guillotinado el 21 de enero de 1793, es el último monarca que vivirá en el Palacio de Versalles, y será conocido por los insurgentes como "Luis el último".