Luis XVI desarrolla su afición por las ciencias aplicadas y las curiosidades técnicas o mecánicas en los gabinetes y laboratorios acondicionados cerca de sus aposentos. El Rey dispone de talleres de física, mecánica, química, carpintería, relojería, cerrajería, y de una forja y una galería de electricidad. Luis XVI se muestra muy interesado por la marina y la preparación de expediciones de descubrimientos de nuevas tierras. En los años 1780, escoge al navegante Jean-François de Lapérouse para realizar una vuelta al mundo. En 1783, el rey asiste en Versalles a las primeras experiencias aeronáuticas: el 14 de septiembre, Etienne de Montgolfier lanza por encima del palacio un globo hinchado con hidrógeno cuya cesta contiene animales. El 21 de noviembre, Pilâtre de Rozier se lanza desde Versalles y realiza su primer viaje aéreo que dura 25 minutos.