Momento crucial político y diplomático del reinado de Luis XIII, el Día de los Engañados constituye el primer gran acontecimiento histórico de Francia en Versalles. Una jornada que enfrenta a María de Médicis y a Richelieu y en la que, en contra de lo esperado, vence este último.
Iniciada en París en casa de María de Médicis, en su Palacio de Luxemburgo, la jornada finalizada en el pequeño Palacio de Versalles de Luis XIII. En septiembre de 1630, la reina madre aprovecha la grave enfermedad que está a punto de llevársela para reclamarle a su hijo la cabeza de su rival, el Cardenal de Richelieu. La Reina soporta cada vez menos la influencia que el ministro ejerce sobre el Rey en la gestión del país. ésta espera el momento adecuado para recordarle su promesa.
Apoyada por el partido de la oposición al Cardenal, en particular en su política extranjera -estamos en plena Guerra de los Treinta Años-, la Reina inicia las hostilidades a partir del 10 de noviembre. A punto de ceder a las presiones de su madre, Luis XIII queda desconcertado con la aparición repentina de Richelieu. Furiosa contra el ministro al que detesta, la Reina insta al Rey, pálido y mudo de estupor, a que escoja entre ella o el cardenal. María, segura de la impresión que ha causado a su hijo, cree haber triunfado sobre Richelieu, que a su vez se ve dimitiendo. Pero Luis XIII no puede prescindir de él. Sabe cuánto le debe hasta es momento.
Esa misma noche, el Rey convoca al Cardenal en Versalles. Tras dos horas de conversación en privado, decide darle seguir confiando en él en detrimento de su madre. ésta es instada a abandonar París para trasladarse a Compiègne: Luis XIII no la volverá a ver más. María huye marchándose definitivamente al exilio desde el que seguirá conspirando contra él. Así cae toda la oposición a Richelieu. El Cardenal es nombrado Duque y Par del reino. Su triunfo es total. La jornada marca los auténticos comienzos de su ministerio que finalizará a su muerte en 1642.