Anunciado en 1678, Versalles se convierte oficialmente en la sede del gobierno el 6 de mayo de 1682. Una decisión que lo convierte en la capital del reino hasta en 1789. Esta decisión confirma, sobre todo, el apego que siente el Rey por Versalles, muy a pesar de Colbert, que quería instalar al Rey en París. ¡No es más que el inicio de las obras en Versalles!
"A él le gustaba esta casa con una pasión desmesurada", señala en 1682 el Marqués de Sourches en lo referente a Versalles. ¡Lo cierto es que a Luis XIV no le gustaba París! Desde su infancia, temía esa ciudad que tuvo que abandonar precipitadamente en 1649, para huir de la Fronda. A pesar de que Colbert reacondicionó el Louvre y las Tullerías, el Rey sólo se encontraba a gusto en Versalles. Libre de cualquier construcción -salvo el modesto pueblo que hará echar abajo-, puede dar rienda suelta a su gusto por las construcciones. El lugar está a la altura de sus ambiciones. Además de un inmenso palacio y de espléndidos jardines, podrá establecer una ciudad moderna con unas grandes arterias rectas, amplias y bien despejadas. Todo lo contrario que ese París insalubre, confinado dentro de su recinto amurallado. Su decisión está tomada: en junio de 1678, anuncia su intención de trasladar en 1682 el gobierno a Versalles.
El Rey tiene entonces 40 años. Se encuentra en el culmen de su poder: se dispone a firmar con Holanda el Tratado de Nimega. ¡De 1678 a 1682, Luis XIV ordenará más construcciones que en 20 años de reinado! Para alojar al gobierno y a su familia, le encarga a Hardouin-Mansart la construcción de las alas de los Ministros (1678-79) y del ala Sur (1678-82), que incluye la de la Orangerie. Hace que se transforme el Patio de Mármol y que se realice la Galería de los Espejos. 1678 señala también la excavación del Estanque de los Suizos para poder instalar cerca un extenso huerto confiado a La Quintinie.
Los trabajos continúan a marchas forzadas: en 1679, Mansart inicia la construcción de la Gran y la Pequeña Caballeriza. En 1680, Le Nôtre reacondiciona la gran perspectiva de los jardines con el Tapiz Verde. Para alojar a la servidumbre del Rey, se erige el Gran Común en 1682. Luis XIV siempre es más ambicioso: decide construir una nueva capilla (1689-1709). Le seguirán en 1683 una nueva Superintendencia para sus edificios y, en 1685, la construcción del ala Norte para instalar en ella a la Corte. Más de 36.000 obreros participaron entonces en los trabajos en Versalles. Considerables cantidades de dinero se invirtieron en el Versalles que conocemos hoy en día. Estas son las consecuencias de 1682.