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1686 Recepción de la Embajada de Siam

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1 de septiembre de 1686

La recepción de los embajadores del Rey de Siam, Phra Narai, resultó más pacífica que la del Dogo de Génova. Con ella se pretende extender la influencia de Francia aun más lejos. Luis XIV quiere asegurarse a un nuevo aliado en su lucha contra Holanda.

El fasto desplegado con motivo de la recepción de la embajada de Siam es una nueva demostración de la gloria del Rey Sol. Aunque vencedor de Holanda tras el tratado de Nimega en 1678, Luis XIV sigue siendo hostil al comercio holandés. Por ello pretende proseguir con su ofensiva hasta Extremo Oriente, donde Holanda tiene territorios coloniales.

En el siglo XVII, Siam aparece como la gran potencia asiática entre India y China. Este país, de tradición budista, fascina a los occidentales por su tolerancia hacia las demás religiones, y también por su cultura refinada. La influencia de Occidente alcanza grandes proporciones bajo el reinado de Phra Narai (1657-1688). El rey busca un aliado en Europa. Ese aliado será Francia, que ha sabido mantenerse al margen de las intrigas del comercio holandés. Después de una primera misión diplomática infructuosa en 1681, una segunda embajada llega a Francia en 1684. Luis XIV la recibirá con extraordinario fasto. El Rey envía a su vez una misión diplomática a Siam en marzo de 1685, que regresa a Francia en junio de 1686 junto con una nueva embajada siamesa.

La embajada, que ya fue recibida en la Galería de los Espejos en 1684, llega el 1 de septiembre de 1686. 1.500 personas están presentes. El mobiliario de plata vuelve a estar sobre el estrado real. El reto es ambicioso: el apoyo militar de Siam. A pesar de padecer una fístula, Luis XIV recibe a los embajadores que traen una caja con la carta de Phra Narai. Los embajadores, ataviados con sus extraños sombreros de punta, se prosternan ante el Rey como si fuese un dios vivo. En contra de su costumbre, se los autoriza a dirigir su mirada hacia él. Después de entregar la carta, los embajadores se retiran caminando hacia atrás y con las manos juntas. El Rey les ofrece visitar sus aposentos y jardines. Uno de los siameses declara al salir del Gabinete de las Medallas que tras las tres grandezas del Hombre, de Dios y del Paraíso, ¡desde ahora conoce también la de Versalles!

El alcance de la misión diplomática no surte el efecto esperado: Phra Narai es depuesto en 1688 y lo sustituye un peligroso tirano, Pitracha. éste cierra de manera duradera las puertas de Siam a los occidentales, excepto a los holandeses. La lucha contra Holanda no ha terminado...