Primera embajada recibida en la Galería de los Espejos desde 1715, la Sublime Puerta es recibida conforme a un ritual bien preparado. El reto es ambicioso: la alianza de Francia con el Imperio Otomano o Turquía. La Guerra de Sucesión de Austria, enemiga ancestral de Francia, ha comenzado.
En la Galería no hubo ningún otro embajador desde el de Persia en 1715. La costumbre se había abandonado cuando se anuncia la llegada de Mehmet Said Pacha, embajador de la Sublime Puerta (Turquía). Luis XV hace buscar las disposiciones adoptadas en 1715 y la descripción realizada por Dangeau, memorialista del reinado de Luis XIV, en su Diario. Con el mismo rigor arqueológico, se estudian la situación del trono y de las tribunas, el número de escalones del estrado y de tapices en el parqué. Pero aun queda un problema por resolver: ¡el lugar que debe ocupar la reina María Leszczinska! Pues nunca una reina había asistido a una embajada en la Galería de los Espejos. Finalmente, ésta es situada detrás de una pequeña tribuna, en el lado derecho.
El ceremonial se desarrolla conforme a los usos establecidos por Luis XIV. Luis XV se encuentra sentado en su trono con el Delfín y los príncipes de sangre a su lado. Al entrar en la Galería, el embajador hace una primera reverencia, con la mano derecha sobre el pecho. El Rey se levanta sin descubrirse. El embajador hace una segunda reverencia en el centro de la Galería, y a continuación una tercera, una vez llegado al pie del estrado. éste va acompañado por cuatro hombres: el intérprete, el introductor de los embajadores, el gran escudero y el gobernador de Versalles. Una vez subido al rellano del estrado, hace su cumplido al Rey, que le responde. El secretario del embajador, que se encuentra detrás de él, sube al rellano y entrega la carta del gran visir. El embajador se la entrega al Rey y éste a su vez, a su ministro de asuntos exteriores. A continuación, el embajador le presenta al mariscal de la embajada y a su hijo. Luego baja las escaleras andando hacia atrás mientras que el Rey lo saluda. Y hace sus reverencias en el sentido contrario. Luis XV permanece de pie hasta que éste abandona la Galería.
La carta del gran visir contiene el apoyo con el que cuenta Francia en su lucha contra Austria. Si situación militar se encuentra entonces en la peor de las situaciones. El Rey cree que con el apoyo complementario de Rusia y de Prusia, podrá invertir la situación. Pero por desgracia, la paz no llegará hasta 1748.