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La historiaLas grandes fechas

1774 La muerte de Luis XV

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10.05.74

Luis XV fallece a los 64 años, el 10 de mayo de 1774, en la habitación de su aposento interior. Finaliza un reinado de 59 años, el más largo después del de Luis XIV. En contra de lo esperado, el "Bienamado" acabó siendo "Malamado".

Tras marcharse el 26 de abril al Pequeño Trianón con Mme du Barry y unos cuantos amigos íntimos, el Rey se despierta al día siguiente indispuesto, cansado y con dolor de cabeza. Sin embargo, decide no suspender la cacería prevista. Esa misma noche, aun indispuesto, se acuesta sin cenar. Su enfermedad va a peor. El 28, lo visita su primer médico, La Martinière, que ordena que lo trasladen a Versalles para tratar al Rey en su habitación. El 29 por la mañana, se le practica su primera sangría. El Rey se encuentra tumbando en un catre, rodeado por un gran número de médicos y de oficiales de salud que discuten sobre el diagnóstico y los remedios que deben administrársele. En torno a las 10h30, ya no hay duda posible: el Rey tiene la viruela, una enfermedad que no había padecido y contra la que no está inmunizado. Se decide entonces alejar a la familia real para evitar cualquier riesgo de contagio. Paradójicamente, una parte de la Corte se siente aliviada, ya que la enfermedad se conoce y el Rey va a reponerse. Otros, sin embargo, son más pesimistas.

El hecho es que los dolores de cabeza persisten y la fiebre aumenta. El cuerpo se cubre de granos. El 1 de mayo, el estado del rey parece estabilizarse y empieza a mejorar progresivamente a medida que el cuerpo y el rostro van supurando. Llega entonces el 8 de mayo, el momento clave de la evolución de la enfermedad en el que ésta puede progresar o desaparecer. Finalmente, ocurrirá lo primero. La fiebre aumenta y el pulso se acelera. El Rey delira y la supuración se reduce. Los médicos lo dan por perdido. El 9, la enfermedad no deja de progresar. Las postillas y granos secos se vuelven negros y las que aparecen en la garganta impiden cualquier deglución. Se hace venir a su confesor y a su primer capellán, que le administra la extrema unción. Ya sin ninguna esperanza, se le administra un último remedio. El Rey tiene el rostro ennegrecido y deformado por las postillas. La mañana del 10 de mayo se encuentra postrado pero aun consciente. Su agonía comienza a las 11h y no fallecerá hasta las 15h15.

Gritando "¡Viva el Rey! ", el gentío de cortesanos cruza la Galería de los Espejos para dirigirse al aposento del Delfín en la planta baja. Luis XVI y María Antonieta se arrodillan. Ambos susurran abrazados: "¡Dios mío, protégenos, somos tan jóvenes para reinar!". Así comienza el reinado de Luis XVI, que será el último en Versalles.