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1789 Apertura de los Estados Generales

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4-5 de mayo de 1789

Frente a una situación política y financiera catastrófica, Luis XVI se ve obligado a convocar los Estados Generales. La Asamblea se compone de tres órdenes: nobleza, clero y Tercer Estado, Sólo ellas pueden pueden decidir la abolición de nuevos impuestos y emprender la reforma del país. Su apertura, el 5 de mayo de 1789 en Versalles, marca el comienzo de la Revolución Francesa.

El 4 de mayo de 1789, se celebra en Versalles la última gran ceremonia del Antiguo Régimen: la procesión de los Estados Generales. 1.200 diputados, venidos de toda Francia se reúnen para esta primera jornada. Vestidos de negro y cubiertos con un manto negro y dorado, los diputados del Tercer Estado son los más numerosos. Todos llevan un cirio en la mano, salvo los portadores de estandartes y los cetreros del Rey. El Rey lleva un traje y un manto drapeado en oro, y lo rodean los grandes oficiales de la Corona. En su sombrero lleva el Regente, el diamante más grande de aquel entonces. La Reina va ataviada con un vestido de oro y plata. El Rey es aclamado, pero ella no. La procesión sale de Notre-Dame, atraviesa la place d'Armes y llega a la iglesia de Saint-Louis. Monseñor de La Fare, obispo de Nancy, pronuncia desde el púlpito un famoso discurso que fustiga el lujo de la Corte. ¡Por primera vez se aplaude a un obispo en una iglesia!

El 5 de mayo comienza la sesión solemne de apertura. Convocados desde el 5 de julio de 1788, los Estados Generales no se habían reunido desde 1614. Una sala provisional con columnas se erige detrás de los Menudos Placeres de la avenue de Paris. Al contrario que en el famoso grabado, la sala es minúscula. El Rey, rodeado de la Reina y de los Príncipes de sangre, ocupa un trono al fondo de la sala bajo un majestuoso dosel. Los diputados se sientan alrededor en varias filas. Los del Tercer Estado celebrarán allí en junio, junto con algunos de los del Clero, la primera asamblea nacional.

Luis XVI abre la sesión con un discurso en el que recuerda las circunstancias que le han llevado a hacer esta convocatoria y lo que él espera de los Estados Generales. ¡Como Rey pacífico, se declara "el principal amigo de sus pueblos"! Luego vienen los discursos de Barentin, Ministro de Justicia, y de Necker, Ministro de Finanzas, sobre la situación económica del reino. ¡El déficit presupuestario es de 56 millones! En su opinión, bastará con dictar nuevos impuestos para solventarlo. Descontento con este pobre discurso sin ambición de reformas, y consciente de las expectativas del país, el Tercer Estado tomará las riendas. La Revolución se ha puesto en marcha...