Tras la Guerra de la Liga de Augsburgo (1689-1697), Francia y el Ducado de Saboya sellan su reconciliación con una nueva unión dinástica: la del Duque de Borgoña y de María Adelaida de Saboya. De su unión nacerá el futuro Luis XV.
El 11 y el 14 de diciembre de 1697, Luis XIV organiza un baile en la Galería de los Espejos con motivo de la boda de su nieto, el Duque de Borgoña, con María Adelaida, la hija mayor del Duque de Saboya Víctor Amadeo II. ¡El novio tiene 14 años y la duquesa 11! El Rey desea que las festividades sean espléndidas. Quiere recuperar los tiempos gloriosos de la Corte. Esta boda, celebrada el 7 de diciembre en la capilla del Palacio, marca de hecho la reconciliación de Francia con Saboya.
Saboya es en aquel momento un ducado a caballo entre Francia e Italia y una de las mayores potencias europeas. Este tradicional aliado de Francia se volvió contra ella en la guerra que la enfrenta a la Europa coaligada, llamada "Liga de Augsburgo". Saboya es la primera en abandonar la Liga. El 29 de junio de 1696 se firma un pacto secreto con Francia que desemboca en la Paz de Turín el 29 de agosto. Después de este tratado, Luis XIV y Víctor Amadeo II estrechan de nuevo sus lazos de amistad por una temporada. Pero Víctor Amadeo se opone de nuevo a Luis XIV en 1703, durante la Guerra de Sucesión de España (1700-1713).
A pesar de ello, el Rey Sol sigue teniendo en gran estima a la Duquesa de Borgoña. Su belleza y su alegría innata son un encantador atributo en esta envejecida Corte. El contrate con un esposo jorobado y beato es sorprendente. Por ello el Rey le permite todos sus caprichos, encantado por su naturalidad, cualidad bastante rara en la Corte. La Duquesa está en boca de todos. Para ella se reacondiciona en 1698 el Zoo. ¡El Rey quiere "que la infancia se expanda por todas partes"! Y cumplirá sus deseos. La Duquesa le dará tres nuevos herederos.
La noche del matrimonio, el coucher de ambos cónyuges se realiza tal como establece la etiqueta. Pero el Duque de Borgoña no se queda más de un cuarto de hora. ¡El Rey ha decidido que el matrimonio no se consume hasta dentro de 2 años! Aquejados por el sarampión, ambos mueren en febrero de 1712 con tan sólo 6 días de diferencia. Sólo el último hijo, el Duque de Anjou, futuro Luis XV, se libra de la epidemia. Unas cartas descubiertas tras la muerte de la Duquesa demuestran que ésta enviaba información confidencial a su padre. "Así que la listilla nos engañaba", dice Luis XIV a Mme de Maintenon.