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La historiaLas grandes fechas

1805 Visita del Papa Pío VII

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03.01.05

Habiéndose desplazado para coronar a Napoleón en Notre-Dame, el 2 de diciembre de 1804, el Papa Pío VII se queda en París hasta abril de 1805. Allí aprovecha para visitar la antigua residencia de los reyes de Francia. Un inmenso gentío le espera en enero en Versalles.

Pío VII llega el 3 de enero de 1805. Tras salir de París por la mañana, es recibido a su paso por Sèvres por el Prefecto de Seine-et-Oise, Montalivet y las autoridades del departamento. El Papa viaja en un coche de ocho caballos, precedido por dos coches de seis caballos del emperador. Al entrar en la avenue de Paris, alrededor de las 11h, es recibido por el alcalde de Versalles, Pétigny, y acompañado por el cuerpo municipal. Al son de la artillería y de las campanas de la ciudad, el Papa es conducido a la catedral de Saint-Louis. Desde 1802, fecha del Concordato, Versalles es un obispado. Monseñor Louis Charrier de La Roche, su primer obispo, espera al Papa en la plaza. En un contexto ceremonioso, el obispo pronuncia su discurso de bienvenida. Toda la población de la ciudad y de sus alrededores está presente en el evento.

En la catedral, Pío VII da su primera bendición en el altar mayor. Y en el coro es recibido al canto de Tu es Petrus (Tú eres Pedro). Luego, en un reclinatorio situado ante el altar, asiste al Saludo del obispo. A continuación se dirige hacia un trono preparado para él, a la derecha del altar. Por último, procede a besar los pies del clero presente. Conducido al obispado, recibe a la cámara municipal y a los cuerpos militares.

En el Palacio, el Papa es recibido por un considerable gentío en el Patio y en el Parterre de Agua. Antes de su visita, se retira a descansar un momento a los pequeños aposentos del Rey. En la Galería de los Espejos, más de 500 personas se postran a su paso. Coronado con su tiara, les da su anillo a besar. Una vez llegado al centro de la galería, bendice ante el Palacio al gentío que se postra a su vez. El Papa se emociona ante el espectáculo que se despliega en los jardines de Luis XIV: "¿Es este el pueblo francés al que se tachaba de irreligioso? ", declara. A su salida, el Papa es conducido a la Orangerie, a los jardines y luego al Trianón. Luego regresa al obispado.

Antes de su partida y según la costumbre, almuerza solo. Durante este tiempo, su cortejo y las autoridades locales son invitadas por el obispo. El Papa abandona Versalles alrededor de 16h. éste es recibido una última vez por el alcalde que lo acompaña hasta la salida de la ciudad. Antes de regresar a París, el soberano pontífice termina su jornada con una visita a la manufactura de Sèvres.