Anfitrión de los siete países más industrializados, el Presidente Mitterrand despliega en 1982, con motivo de la primera cumbre internacional de su mandato, los fastos habituales de la V República Francesa. Una cumbre que termina de forma apoteósica.
Iniciada en 1975 por Giscard d'Estaing en Rambouillet, la cumbre del G7 reúne a las siete grandes potencias democráticas del planeta. Su objetivo es facilitar los encuentros directos entre jefes de Estado y de gobierno sobre los problemas internacionales del momento, fuera del marco riguroso de las asambleas internacionales. Organizado alternativamente en cada país, Francia es de nuevo la anfitriona de la cumbre en junio de 1982 en Versalles.
El 4 de junio, el Presidente Mitterrand recibe a las delegaciones extranjeras en el Gran Trianón, en el que son alojadas. A él acuden: Ronald Reagan en representación de Estados Unidos; Margaret Thatcher en representación de Gran Bretaña; Helmut Schmidt en representación de Alemania; Giovanni Spadolini en representación de Italia; Pierre Eliott-Trudeau en representación de Canadá; y Zenko Suzuki en representación de Japón. También estaban presentes: Wilfried Martens y Gaston Thorn en representación de la CEE. Tras la recepción se hizo una "foto de familia" bajo el peristilo. Un paseo por los jardines facilita las conversaciones informales entre los participantes. La jornada finaliza con una cena en el salón de los jardines.
El 5 de junio, Mitterrand almuerza con Schmidt antes de regresar a la Sala de la Coronación del Palacio en la que se celebra la conferencia. Las delegaciones toman asiento en torno a una inmensa mesa con flores. En la orden del día se incluye: las relaciones Este-Oeste y Norte-Sur; las dificultades económicas asociadas a la inflación; el crecimiento del comercio mundial; la necesidad de nuevas fuentes de energía; el desarrollo de nuevas tecnologías; la crisis de las Malvinas y la invasión del Líbano por Israel. Un almuerzo se sirve en la Galería de las Batallas. Al final de la tarde, se celebra una rueda de prensa. Las delegaciones se reúnen en el Trianón para la nueva cena servida en el salón de los Jardines.
El 6 de junio se celebra la última reunión en la Sala de la Coronación, interrumpida por un almuerzo en el Salón de la Paz. Le siguen un comunicado final y una rueda de prensa. El final de la cumbre es majestuoso: cena en la Galería de los Espejos, espectáculo en la ópera y concierto en la Capilla. Luego se lanzan unos magníficos fuegos artificiales, con juegos de aguas nocturnas, en los jardines iluminados, mientras que suena la música a caballo de la Guardia Republicana. Una cumbre grandiosa pero sin soluciones concretas según los observadores.