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La historiaVersalles a lo largo de los siglos

Fiestas de los Placeres de la Isla Encantada

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Mayo de 1664

Primera de las grandes fiestas que Luis XIV celebra en Versalles, en ella se da la primera colaboración entre Molière y de Lully. Seis días de magníficas celebraciones que forjan definitivamente el mito de Versalles como lugar de festejos.

Del 7 al 13 de mayo de 1664, Luis XIV organiza en honor a Ana de Austria, su madre, y de la Reina María Teresa, una fiesta sobre el tema novelesco de la maga Alcina que mantiene prisioneros en su palacio a Roger y a sus valientes caballeros. El amor, la acción y la magia del tema invitan a la Corte a soñar. Inspirada en la obra de Ariosto, la fiesta está dedicada en realidad a Mademoiselle de La Vallière, amante del Rey. El tema fue seleccionado por el Duque de Saint-Aignan, organizador de los ballets del Rey, mientras que Carlo Vigarani escogió el lugar. Originario de Módena, es desde 1659 el gran director de las diversiones reales, en las que introdujo maquinaria y decoraciones italianas.

Durante tres días, los cortesanos asisten al desfile ecuestre del rey en el papel de Roger, ataviados con suntuosos trajes de fuego sobre un arnés de oro, plata y pedrerías. éste va acompañado por caballeros igualmente suntuosos que bajan la Avenida Real (Tapiz Verde), seguido del carro de Apolo. Se dirigen al palacio de Alcina erigido en el Rond-d'eau, la futura fuente de Apolo. A continuación se organiza un juego de anillo, en el que los caballeros deben descolgar con su lanza un anillo colgado de un poste. Al caer la noche, el parque se ilumina con miles de luces. Comienza un ballet sobre el tema de las Estaciones mientras que varios sirvientes enmascarados y ataviados con trajes sirven un magnífico festín.

El segundo día, llegada la noche, Roger-Luis XIV les ofrece a sus damas, en el escenario montado en la Avenida, la comedia-ballet especialmente compuesta por Molière y Lully: La Princesa de élide. Por primera vez en Francia se asocia el teatro y la ópera, lo cómico y lo novelesco. Pastores y pastoras rodeados de faunos cantan y bailan al ritmo de las flautas y de los violines. El tercer día es testigo de la quema del Palacio de Alcina en unos magníficos fuegos artificiales orquestados por Vigarani. Una sorprendente ballena flotante, con sus dos ballenatos delante, llevan a Alcina y a sus sirvientas.

Las festividades continúan con carreras de caballos, lotería, la visita del Zoo y representaciones teatrales: Molière ofrece por primera vez, la noche del 12 de mayo, su famoso Tartufo. A pesar del apoyo del rey, la obra desata un escándalo y debe prohibirse. La Corte regresa a Fontainebleau al día siguiente. Un maravilloso sueño toca a su fin.