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Lugares de poder

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Los Consejos

En el siglo XVII, los teólogos, en particular Bossuet, desarrollan el tema del poder sagrado del Rey, demostrando que poder y potestad son conceptos de origen divino. El ejercicio del poder por parte del Rey se rige por las leyes fundamentales del reino: la ley de sucesión y la ley de inalienabilidad del Dominio, que le asegura al soberano la responsabilidad del Estado y que excluye a las mujeres de la sucesión al trono.

El Consejo del Rey
Tras el fallecimiento de su Primer Ministro Mazarino en 1661, Luis XIV decide no volver a asignar este puesto y se sitúa así a la cabeza de todos los asuntos del reino. El Rey gobierna, rodeado de sus ministros, secretarios de Estado, oficiales... Se denomina Consejo del Rey al órgano en el cual el Rey declara su voluntad y establece su acción. De la reorganización impuesta por Luis XIV al comienzo de su reinado personal, en 1715 aun subsisten cuatro consejos principales que preside.

El Alto Consejo
Se encarga de todas las cuestiones importantes de política interior o exterior y se celebra al menos tres veces por semana, reuniendo al Rey y a los Ministros de Estado.

El Consejo de los Despachos
Se trata de un consejo de alta administración cuyas reuniones se celebran cada 15 días. El canciller, los ministros de Estado, los secretarios de Estado, el jefe del consejo real de finanzas participan en este consejo que está abierto a miembros de la familia real. Monsieur, el hermano del Rey, puede asistir a este Consejo. Este es también el lugar de formación política del Delfín y de sus hijos.

El Consejo Real de Finanzas
Este Consejo se celebra dos veces por semana y consolida el papel cada vez más importante del supervisor general de finanzas Colbert.

El Consejo de Consciencia
Este Consejo, que se compone principalmente del Rey y de su confesor, se encarga de distribuir beneficios eclesiásticos. Estas reuniones, que no se celebran en presencia de la Corte, muestran al Rey rodeado de algunas personas de confianza que ocupan puestos clave. De esta forma se forjan auténticas dinastías al servicio del Estado: Colbert, Le Tellier, Phélypeaux...