Después de 3 siglos de rivalidades, Francia y Austria se alían a partir de 1756. Para consolidar este acercamiento diplomático, Luis XV y la emperatriz María Teresa deciden casar a sus respectivos hijos: el Duque de Berry, Delfín de Francia, de 15 años y María Antonieta, Archiduquesa de Austria, de 14 años. Las festividades comienzan el 16-17 de mayo en Versalles.
La idea de un matrimonio entre las dos coronas sólo se concretiza en 1770. El 19 de abril, se celebra en Viena el matrimonio por poderes del Delfín, el nieto de Luis XV, con María Antonieta, la última hija de María Teresa. La joven Archiduquesa llega a Versalles el 16 de mayo. Tras haber cruzado las verjas del Palacio alrededor de la 10h, se instala en el Gran Aposento de la Reina, en el que debe prepararse para la boda oficial en la Capilla Real. A las 13h, hace su entrada en el Gabinete del Rey. Ataviado con el traje de oro y diamantes del Espíritu Santo, el Delfín se acerca para cogerla de la mano.
Seguida del Rey y de los Príncipes de sangre, la joven pareja atraviesa el Gran Aposento repleta de gente. En la Capilla, se arrodilla ante el altar en el que oficia del Arzobispo de Reims. El Rey y la familia real los acompañan en su reclinatorio. Emocionado, el Delfín desliza el anillo por el tembloroso dedo de su esposa. Una vez finalizada la ceremonia, se procede a firmar el registro de matrimonios. En su aposento, la Delfina recibe al principio de la tarde su cesta de bodas, un espléndido gabinete tallado con una profusión de joyas y objetos preciosos.
La joven pareja asiste luego a la recepción de los embajadores antes de dirigirse a la Galería de los Espejos iluminada, en la que se celebra el juego del Rey. Los fuegos artificiales previstos tienen que aplazarse debido a una tormenta. La jornada finaliza con un suntuoso festín servido en la recién estrenada ópera Real, acondicionada por Gabriel. Luego viene el ritual de la ceremonia del coucher: los recién casados son conducidos a la cámara nupcial, la de María Antonieta. El lecho es bendecido por el Arzobispo de Reims. El Rey le pone el camisón al Delfín y la Duquesa de Chartres a la Delfina. éstos se meten en la cama en presencia de toda la Corte, para demostrar que comparten el mismo lecho. Antes de cerrar las cortinas, Luis XV le da algunos consejos a su nieto. ¡En vano! ¡El matrimonio tardaría 7 años en consumarse!
Las celebraciones continuarán hasta el 30 de mayo, fecha de los trágicos fuegos artificiales de la Plaza de la Concordia. Un espectáculo que se cobraría 132 víctimas. ¡Un funesto presagio de un trágico reinado!