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La historiaVersalles a lo largo de los siglos

François Girardon

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Primer escultor del Rey (1628-1715)

Contratado por Fouquet en Vaux-le-Vicomte como Le Brun, Le Vau y Le Nôtre, Girardon fue contratado a su vez por Luis XIV en Versalles. Junto con Coysevox, es uno de los más importantes escultores de Versalles tanto por la importancia de su producción como por su calidad. Allí realizará alguno de los más hermosos conjuntos de la escultura francesa del siglo XVII.

Nacido en Troyes, Girardon fue el más estrecho colaborador de Le Brun, protegido a su vez por el Canciller Séguier. Enviado a Roma en donde estudia la antigüedad, trabaja en la decoración de la Galería de Apolo del Louvre, su primer trabajo real (1659), y más tarde en las Tullerías. Llegado a Versalles en 1666, comienza con un golpe maestro: el Grupo de Apolo servido por las ninfas. Situado en el centro de la cueva de Thetis, este grupo se instaló en el siglo XVIII en la cueva diseñada por Hubert Robert. De inspiración antigua, se convierte, por la elegancia de las figuras, en el manifiesto de la estatuaria clásica del siglo XVII.

Girardon manifiesta también su audacia en la Fuente de la Pirámide, erguida sobre tritones, cangrejos y delfines, así como en las fluidas figuras femeninas del Baño de las Ninfas. Un relieve de plomo que marcará al pintor Renoir. Sus talentos le reportan otros pedidos importantes: la Fuente de Saturno (1672-77), la Estatua del Invierno (1675-83), un sorprendente anciano helado de frío con un brasero a sus pies, y sobre todo el famoso grupo del Rapto de Proserpina (1677-99). Previsto originariamente para el Parterre de la Orangerie, finalmente se instaló en el centro de la Colonnade en 1699. Este emplazamiento marca la consagración de Girardon. Barroco en su composición pero clásico en sus figuras, el grupo pretendía ser, con sus tres figuras entremezcladas, un desafío lanzado al grupo similar de Bernin, que sólo contaba con dos.

La rivalidad con Bernin aun es patente cuando, decepcionado por la estatua ecuestre que le había encargado cuando vino a Francia en 1665, el Rey confía su transformación en Marco Curcio a Girardon en 1688. Exiliado al extremo del Estanque de los Suizos, vuelve a suscitar interés en el siglo XX con la réplica de plomo de la pirámide del Louvre.

Girardon realiza su última obra maestra en París: la estatua ecuestre de bronce de Luis XIV situada en la place Vendôme. Diseñada a escala de la plaza, influirá en todas las estatuas similares en Francia y en Europa. Fiel sirviente del Rey, Girardon mantendrá este vínculo hasta el final, al morir el mismo día que éste: el 1 de septiembre de 1715.