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La historiaVersalles a lo largo de los siglos

Hyacinthe Rigaud

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Pintor del Rey (1659-1743)

Retratista mayor del Rey y de su Corte, Rigaud fijó por tres siglos la imagen del retrato oficial de las cortes europeas.

Nacido en Perpiñán, Rigaud llega a París en 1681. Siguiendo los consejos de Le Brun, se dedica al retrato, género que cultiva hasta su máxima expresión. Rigaud llama la atención del Rey y de la Corte con el retrato de Monsieur, su hermano, en 1688, luego de Felipe de Orleáns, futuro Regente, en 1689. Luis XIV le solicita el suyo en armadura, que se entregará en 1694. Pero es sobre todo el retrato en traje de coronación, datado de 1701, el que consolida la celebridad del pintor. Auténtico emblema de la monarquía francesa, fija definitivamente la imagen del retrato de aparato: columna y paisaje en segundo plano, telas tornasoladas, pose solemne, colores intensos. Soberanos franceses y europeos se harán retratar así permanentemente hasta el siglo XIX. Rigaud renueva su servicio para Luis XV en 1730.

La reputación del artista llega por tanto a lo más alto: realizará unos 400 cuadros y finalizará su carrera como Director de la Academia Real de Pintura. Además de a la Corte, pinta a toda la alta sociedad de la época (burgueses, financieros, aristócratas). Su notoriedad también se vuelve europea: retratos de Felipe V de España (Versalles), del Rey de Polonia Augusto III (Dresde)... Sobrecargado de pedidos, Rigaud se ve obligado a confiar la realización de algunas partes a colaboradores: de este modo, Joseph Parrocel pinta la batalla en el segundo plano de su retrato del Duque de Borgoña (Versalles). Algunos lienzos alcanzan el paroxismo del énfasis como el retrato del Marqués de Dangeau (Versalles).

A veces, el pintor sabe mostrarse más intimista, como en el sorprendente doble retrato de su madre, Marie Serre, expuesto en el Louvre. No menos sorprendentes son sus estudios de manos y de tejidos que demuestran la elegancia y el cuidado del detalle del artista. El gusto por el doble retrato se manifiesta de nuevo en la confrontación -casi provocadora- de los dos grandes rivales que fueron Le Brun y Mignard (Louvre).

Rigaud supo expresar también su talento en algunos cuadros religiosos. Aunque influido por Van Dyck y Champaigne, Rigaud desempeñó un papel fundamental en el arte del retrato francés y europeo.