Célebre escultor, arquitecto y pintor barroco de origen marsellés, Puget realiza para Los Jardines de Versalles sus más grandes obras, en la actualidad en el Louvre: el Milón de Crotona y el Perseo y Andrómeda. Curiosa paradoja para un artista que nunca trabajó en estos lugares.
Durante mucho tiempo alejado de Versalles por su temperamento independiente, Puget obtiene de Colbert en 1670 el pedido de sus dos obras más célebres: los grupos del Milón de Crotona (1672-1683) y del Perseo y Andrómeda (1675-1684). Para realizarlas utiliza dos bloques de mármol abandonados en el astillero naval de Toulon en donde trabaja para los arsenales del Rey. Entregados en 1683 y 1684, los grupos reciben la aprobación del Rey, al principio reticente a su ímpetu. Finalmente los asigna al lugar honorífico en sus jardines: la entrada del Tapiz Verde. Los grupos permanecerán allí hasta principios del siglo XIX, fecha en la que se trasladan al Louvre para protegerlos.
El Milón, obra emblemática de Puget, expresa toda la intensidad dramática del artista, alejándose de las figuras académicas vigentes en Versalles. ¡En esta figura emblemática de la escultura barroca francesa puede percibirse la influencia de Miguel ángel y de Bernin! La torsión del cuerpo, el naturalismo del tronco, y la intensidad del dolor del personaje resulta fascinantes. El Perseo y Andrómeda expresa la misma audacia, el mismo cuidado del movimiento en torsión.
Apoyado por Louvois, sucesor de Colbert, Puget proyecta otros pedidos para Versalles: esculpe el Alejandro y Diógenes (1671-1693), su relieve más importante, destinado a los grandes aposentos, pero que no se instalará nunca en ellos (Louvre). Proyecta un Apolo colosal para el Gran Canal, una estatua ecuestre para el Rey, dos grupos sobre el tema de Apolo. La muerte de su protector en 1691 le impide llevar a cabo todos estos proyectos.
Dividido entre Provenza e Italia, Puget realiza unas admirables esculturas de gran fuerza expresiva: los famosos atlantes del ayuntamiento de Toulon expresan, antes que las obras de Versalles, la genialidad torturada del artista. Con estos mismos principios, entrega en 1659 un Hércules y la hidra de Lerna para el palacio del Marqués de Girardin en Le Vaudreuil, Normandía (museo de Rouen). Fouquet también se fija en él, y Puget realiza para él un apacible Hércules galo (Louvre), recuperado por Colbert para su Palacio de Sceaux. Opuesto al gusto académico versallés, Puget supo complacer al Rey con su audacia y su sentido trágico.