Retrato de André Hercule, Cardenal de Fleury por Hyacinthe Rigaud, 1728 © RMN / Gérard Blot
El cardenal de Fleury, capellán de la Reina María Teresa, preceptor de Luis XV y, más tarde, Primer Ministro del Rey, desempeñó una de las funciones más importantes del Estado. Administración, economía, política exterior, al cardenal de Fleury, conocido como "Su Eternidad" no se le escapa nada. Hasta su muerte en 1743, seguirá gestionando los asuntos del Estado, tal como hicieran antes que él otros cardenales como Richelieu o Mazarino.
Reconocido por algunos historiadores como el "Richelieu de Luis XV", André Hercule de Fleury realizó sus estudios de teología en la Sorbona antes de convertirse, en 1677, en capellán de la Reina María Teresa, esposa de Luis XIV. Introducido en la Corte, cumplía sus funciones eclesiales en las ceremonias religiosas. En 1692, asiste al matrimonio del Duque de Orleáns, futuro regente, con Mademoiselle de Blois. Más tarde se instala en la diócesis de Fréjus, que recibe en 1699.
Pero en 1715, muere Luis XIV. Su testamento designa a Fleury como preceptor del joven Luis XV. El nombramiento es ordenado al año siguiente por el Regente del reino, el Duque de Orleáns. En 1717, "Monsieur de Fréjus" es nombrado miembro de la Academia Francesa, antes de alcanzar el éxito unos diez años más tarde, en 1726, cuando sustituye al Duque de Borbón en su puesto de Primer Ministro. En septiembre, es nombrado cardenal por Luis XV. Confidente y consejero del Rey, ocupa entonces un puesto clave en el aparato del Estado.
Artífice de la paz en Europa y de la estabilidad económica del reino, el Cardenal de Fleury no puede oponerse sin embargo al aumento de poder del Parlamento de París. Y a pesar de su influencia sobre el Rey, decide adoptar una política exterior ofensiva. El Cardenal de Fleury, ya muy anciano, no puede impedirle arrastrar a Francia a la Guerra de Sucesión de Austria en 1741. Al morir el Cardenal, en enero de 1743, Luis XV decide reinar solo. Ningún Primer Ministro sucederá a "Su Eternidad", apodo con el que se conocía al Cardenal por su longevidad.