Château de Versailles

Aposento interior del Rey

Intimidad y distinción

El Pequeño Aposento del Rey, las "salas nuevas" y los gabinetes vecinos dan a la derecha hacia el Patio de Mármol y el Patio Real. Protegidos del tumulto de los Grandes Aposentos, se sitúan en la primera planta del cuerpo central del Palacio, y se convirtieron en el siglo XVIII en un auténtico apartamento de residencia y de trabajo con un decorado refinado. Para adaptarse al gusto de sus ocupantes, los espacios y sus usos se renovaron permanentemente. Son accesibles diariamente mediante visitas



La cámara de Luis XV

No lejos de la gran "cámara de Luis XIV" tan incómoda como majestuosa, Luis XV hizo instalar en 1738 una nueva cámara más pequeña y orientada al sur, que por tanto resultaba más fácil de calentar. En ella falleció el 10 de mayo de 1774 a la una de la tarde. El escultor Jacques Verbeckt realizó las carpinterías y, en particular, las grandes palmeras y las armas reales que decoran la separación de la alcoba. Las únicas modificaciones ordenadas para Luis XVI consistieron en la creación de un precioso y pequeño guardarropa al que conduce una pequeña puerta situada a la izquierda, así como en la entrega de un nuevo mobiliario cuyo lampás brocado en oro reproduce la colgadura de alcoba que se encontraba en esta cámara en 1789.

Gabinete del guardarropa de Luis XVI

última obra de maestra del arte real versallés ejecutada en vísperas de la Revolución, el gabinete del guardarropa es uno de los pocos acondicionamientos de gran magnitud acometidos por Luis XVI en el aposento privado. El guardarropa de Luis XVI revestido de carpinterías esculpidas y coronadas por una cornisa arquitectónica, resulta excepcional por su extremada elegancia. La escultura de este conjunto se dejó en manos de los hermanos escultores Jean-Siméon y Jean-Hugues Rousseau, que firmaron en su última intervención en el Palacio, una de sus más brillantes producciones. En un registro neoclásico, las decoraciones esculpidas y doradas abordan los grandes ámbitos del Gobierno: el comercio, la agricultura, la marina, la guerra, las ciencias y las artes. No hay cabida para futilidades en este programa iconográfico, que se asemeja más a un gabinete de trabajo, a imagen de un "studiolo" del Renacimiento italiano, que a una estancia de almacenaje como indica su denominación de guardarropa. Se trata, de hecho, de un lugar dedicado al trabajo, de una especie de gabinete posterior más íntimo que el gabinete de ángulo. El carácter serio y aplicado del soberano se refleja aquí, lejos de los temas ligeros, e incluso establecidos, que se desplegaban en las decoraciones realizadas por su predecesor. Según un principio habitual en el siglo XVIII, este conjunto está tratado armoniosamente en blanco y dorado: todos los elementos moldurados y las partes esculpidas están dorados al temple y destacan sobre una pintura a la cola en tono blanco. El suelo está recubierto de un parqué de paneles de tipo Versalles, que gira en torno a la chimenea.

Restaurado en 2009 con el apoyo de Lady Michelham of Hellingly

Gabinete del Reloj de Péndulo

A Luis XV le interesaban mucho las ciencias y, en particular, la astronomía. En el suelo de este gabinete se puede ver el meridiano de París, representado por una varilla de cobre. El extraordinario reloj de péndulo que dio su nombre a la estancia, se presentó a la Academia de las Ciencias y más tarde al Rey en Choisy, antes de instalarse aquí en 1754.
El reloj indica la hora, el día de la semana, el mes, el año y el cuarto de luna; en el globo de cristal, se puede ver cómo los planetas van desplazándose alrededor del sol. El reloj de péndulo diseñado por Passemant, ingeniero del Rey, ejecutado por el relojero Dauthiau y cuya caja de bronce es de Caffieri, es un monumento artístico y científico. El globo de cristal que lo corona contiene el sol y sus planetas moviéndose conforme al sistema de Copérnico. Este reloj sirvió para fijar por primera vez una hora oficial en todo el reino.

Gabinete de los Perros

El nombre de esta estancia y la decoración de su cornisa recuerdan que Luis XV hacía dormir aquí a sus perros favoritos. Las carpinterías proceden de la antigua Sala de Billar de Luis XIV, transformada por Luis XV en dormitorio; los cuadros de flores de las sobrepuertas son obra de Jean-Baptiste Monnoyer y de Jean-Baptiste Blain de Fontenay. Dos de las mesas fueron realizadas por Roumier para el gabinete dorado contiguo, y la tercera por los Foliot para el aposento de Madame Adélaïde en Compiègne; sus tableros de estuco representan los planos de los dominios de Versalles, Marly y Saint-Germain-en-Laye.
Esta estancia, que habitualmente ocupaban los sirvientes del aposento interior familiarmente conocidos como los "garçons bleus" (chicos azules) por el color de su librea, servía de primera antecámara a los gabinetes interiores.

Comedor de las colaciones de caza

En 1750 se sustituyó por un pequeño aposento de baños. Una o dos veces por semana, Luis XV celebraba en él una cena para los señores y las damas que lo habían acompañado a cazar. Ser invitado a estas cenas era un favor muy codiciado. La cámara de los bufés contigua facilitaba el servicio de la mesa, ya que los platos se preparaban en las cocinas particulares del Rey, situadas en el tercer piso. Después de la cena, el Rey y sus huéspedes se dirigían al Gabinete del Reloj de Péndulo en el que finalizaban la velada en torno a las mesas de juego.

Gabinete interior del Rey

Este "gabinete de ángulo" como se lo conocía comúnmente, gozaba de una doble exposición al Patio de Mármol y al Patio Real. Luis XV lo ocupaba a menudo, y desde su balcón asistió, con lágrimas en los ojos, a la partida del cortejo fúnebre que llevaba a Madame de Pompadour, una tarde de invierno de 1764. Aunque varias veces remodelado bajo su reinado, la decoración de carpinterías sigue siendo uno de los más hermosos trabajos de Jacques Verbeckt que esculpió los paneles en 1753. Esta estancia recuperó el mobiliario entregado para ella, en particular, el escritorio de cilindro encargado a Oeben en 1760 y terminado por Riesener nueve años más tarde. Se trata del primer mueble de este tipo, que respondía al deseo del Rey de poder dejar sus papeles en su escritorio a salvo de miradas indiscretas. Destacable por la belleza de sus tableros de marquetería y de sus bronces, también es una maravilla de la mecánica: un sólo cuarto de vuelta de llave permite liberar o bloquear a la vez el batiente del cilindro y todos los cajones.

Gabinete de los Despachos

Ocupa el emplazamiento del Salón Oval que Luis XIV hizo acondicionar en 1692: ornado con pilastras corintias y con cuatro nichos en los que se encuentran grupos de bronce entre los que se encuentran los famosos "morillos" de Algardi, este salón permitía acceder a la Pequeña Galería y a la izquierda al Gabinete de las Conchas: en esta última estancia, así denominada por la decoración de su cornisa, Luis XIV conservaba sus manuscritos y sus libros más valiosos, así como unos veinte cuadros entre los que se encontraba el Concierto campestre de Tiziano.
En 1754, el Gabinete de las Conchas desapareció para instalar en su lugar la Escalera del Rey y el Salón Oval fue sustituido por un gabinete trasero y un gabinete con una silla retrete. El gabinete trasero contaba originariamente con chaflanes que Luis XVI eliminó al tiempo que conservó las carpinterías esculpidas y los cuadros de Galloche y de Chavanne.
Era aquí donde Luis XV se encerraba para estudiar los informes de los agentes secretos que tenía en el extranjero, y para redactar las instrucciones que les hacía llegar: éste era por tanto el centro del "Secreto del Rey", una diplomacia personal que Luis XV llevaba, al margen de su política exterior oficial, y que perseguía, entre otros objetivos, "el desbaratamiento de las alianzas".
La pequeña vitrina situada a la derecha de la ventana es una obra de Riesener diseñada para guardar los relojes de Luis XVI.

Estancia de la vajilla de oro

Es el antiguo gabinete interior de Madame Adélaïde. éste ha conservado algunos elementos de la decoración de la Pequeña Galería: la cornisa, las pilastras y los marcos de la ventana, completados por nuevas carpinterías entre 1753 y 1767. Resultan especialmente admirables los paneles de la alcoba, que datan sin duda de los trabajos de 1753 pero que se volvieron a montar en 1767 en su emplazamiento actual: Verberckt esculpió en él trofeos de instrumentos de música que recuerdan los gustos de la princesa, y herramientas de pesca y de jardinería.
En este hermoso gabinete era donde Madame Adélaïde tomaba sus lecciones de italiano con Goldoni y de arpa con Beaumarchais, y sin duda fue aquí donde el pequeño Mozart, en diciembre de 1763, tocó el clave ante la familia real.
Más tarde, Luis XV, que tomaba aquí su café, expuso en él su vajilla de oro. Luis XVI instaló aquí el magnífico aparador de ébano y caoba, recubierto de placas de porcelana con decoración de plumas de ave y de alas de mariposa.
En la chimenea se alza un hermoso busto de Luis XV cuando era niño, obra de Coysevox. Las dos placas de porcelana de Sèvres que representan el Aseo de la Sultana y la Sultana dando órdenes a las odaliscas según Amédée Van Loo, fueron encargadas por Luis XVI para sus gabinetes interiores.

Cámara del Cofre

Estos baños del Rey son una de las últimas obras encargadas por Luis XV. El estilo de las carpinterías, que reproduce grabados que evocan los placeres acuáticos en medallones bordeados de juncos y narcisos, con efectos de oro mate, de oro bruñido (brillante) y de oro verde, son la muestra de un nuevo gusto. Ya no es Verbeckt, sino su rival Antoine Rousseau, ayudado de sus hijos, el que las esculpe en 1771. La bañera se eliminó cuando Luis XVI instala aquí su "cámara del cofre" en la que guardaba los registros de sus cuentas privadas.

Biblioteca de Luis XVI

Esta biblioteca, proyectada por el arquitecto Gabriel poco tiempo antes de la muerte de Luis XV en 1774, fue una de las estancias favoritas de Luis XVI, que se entregaba a su pasión por las ciencias y, en particular, por la geografía. Aquí puede verse el globo terráqueo sostenido por un Atlas en el que seguía el transcurso de las grandes exploraciones marítimas, en particular la de La Pérouse, que ideó y apoyó, así como la gran mesa de Riesener, cuyo tablero es un único fragmento de caoba de 2,10 metros de diámetro. La mesa está montada sobre niveladores, ya que Luis XVI necesitaba una superficie perfectamente plana para trazar sus correcciones en los mapas geográficos.

Comedor de las porcelanas

Este comedor, creado bajo el reinado de Luis XV en 1769 para sus cenas de caza, fue utilizado sobre todo por Luis XVI y María Antonieta. Durante veinte años, unos cuarenta invitados se sentaron en torno a una mesa con largueros para estas comidas denominadas "de sociedad", un nuevo tipo de cena a medio camino entre los grandes cubiertos oficiales y las comidas "en privado". Si el número de personas invitadas excedía el número de asientos, los hombres se dirigían al bufé instalado en la sala de billar contigua. Este comedor también recibió el nombre de Salón de las Porcelanas, ya que cada año, por Navidad, Luis XVI hacía que se expusiesen en él las últimas producciones de la Manufactura de Sèvres.

El Salón de Juegos de Luis XVI

Originariamente, aquí se encontraba el gabinete de las Curiosidades de Luis XIV, una extraordinaria cámara de la que ya no queda nada. Tras pasar por fases intermedias, actualmente se presenta como en la época de Luis XVI en la que servía de salón de juegos. Después de las comidas, los comensales se instalaban en él para tomar el café. Luis XVI se sentaba en una mesa de trictrac, mientras que sus hermanos jugaban, uno al billar en la sala contigua, y el otro al whist. El mobiliario, vendido durante la Revolución, pudo recuperarse en su mayor parte: las cuatro rinconeras encargadas a Riesener en 1774 y las sillas entregadas por Boulard en 1785. En las paredes también se han restituido las obras escogidas por Luis XVI: aguadas que conmemoran las victorias militares de su abuelo Luis XV, pintadas por Van Blarenberghe.